Este sitio se abrió a partir de un encuentro en la ciudad de Manizales organizado por ACOFARTES, denominado Formación y Evaluación de las Competencias en Artes el 18 y 19 de Agosto de 2011. Los documentos aquí publicados son resultado de un trabajo colectivo de la mesa de trabajo No.1, y han sido escritos y corregidos por varios autores.
sábado, 27 de agosto de 2011
lunes, 22 de agosto de 2011
RELATO ACOFARTES MESA 1
ACOFARTES
FORMACIÓN Y EVALUACIÓN DE LAS COMPETENCIAS EN ARTES
Manizales, 18 y 19 de agosto de 2011
Universidad de Caldas
TEMA: COMPETENCIAS EN ARTES: SU RELACIÓN CON LOS CURRÍCULOS Y LA EVALUACIÓN.
MESA # 1: Moderadora: Gisela de la Guardia
Relator: Antonio Stalin García
El diseño de todo currículo implica el reconocimiento de un contexto específico para poder determinar las necesidades de formación profesional para ese medio; estos requerimientos son presentados a manera de perfiles, una vez definidos los perfiles específicos, se pueden establecer las competencias que debe desarrollar un futuro profesional para desempeñarse adecuadamente en su contexto particular, y finalmente se formula la manera de evaluar la formación en función del medio. Con esta orientación, la mesa número uno presenta sus conclusiones a partir del siguiente hilo conductor:
1. Planteamiento sobre cómo vemos al futuro profesional de las artes en Colombia, acorde al contexto.
2. Definición de las dimensiones del SER, para nuestro profesional.
3. Adopción de un concepto propio de competencias (en construcción)
4. Aproximación a las posibles competencias genéricas para los diferentes programas de formación en artes.
5. Propuesta de evaluación de las competencias.
1. El futuro profesional del arte en Colombia:
Esta mesa no perfila un profesional del arte ensimismado, ni romántico, ni un “ser especial” abstraído del medio, ni encerrado en talleres o cubículos; al contrario, se plantea un futuro profesional del arte en Colombia con una clara función socio–cultural, consciente de su realidad, agente artístico y autónomo, capaz de generar y vender proyectos de impacto social, de defender sus proyectos artísticos y culturales, que comprende y aplica la teoría, conceptualizando sus obras y proyectos, hábil en la creación de público.
Nuestro futuro profesional del arte es un ser transformador de la sociedad: histórico-historizador-historizante, toda vez que reconoce críticamente su historia y la reconstruye, aportando en la modificación de su medio al cambiar esquemas mentales en las comunidades, modificando así su propio hábitat, su entorno, su contexto. Para esto debe desarrollar habilidades para reconocer y comprender su medio (investigación), así como para simbolizarlo (creación) y darlo a conocer (pedagogía), ampliando el panorama de la sociedad que espera impactar.
2. Dimensiones del ser[1]:
A su vez, es necesario proyectar la educación musical a una formación humana multidimensional, pensada no sólo para el hombre integral, con un desarrollo armónico de todas sus facultades, sino para el ser humano multidimensional, como ser físico, cognitivo, afectivo, social, espiritual, creativo. El concepto de multidimensionalidad nos permite ubicar al ser humano en distintos ámbitos en los cuales actúa e interactúa.
El músico es un SER SOCIAL…El arte en general constituye un producto histórico en permanente cambio; se derivan de esta reflexión propósitos pedagógicos como el de formar músicos con compromiso y actitud crítica frente a las responsabilidades sociales. Prevalece en este sentido la concepción de Música como forma de conciencia social.
El músico es un SER CULTURAL por excelencia, en cuanto es portador, re-creador y/o creador de cultura; desde esta segunda perspectiva, el estudiante de música requiere la apropiación de un lenguaje expresivo, el desarrollo sensible y creativo y el fortalecimiento de la identidad cultural nacional y latinoamericana desde un contexto universal. Predomina aquí la concepción de Música como lenguaje expresivo.
Un tercer aspecto de la multidimensionalidad nos permite visualizar al músico como SER SENSORIO-MOTRIZ…en efecto, la formación del músico conlleva desarrollo auditivo, de habilidades, coordinación sensorio-motriz y, en general, apropiación de procedimientos y recursos eficaces de expresión artística. En este aspecto, se resalta el carácter de la Música como conjunto de habilidades perceptivas y técnicas.
El músico es un SER COGNITIVO. El estudiante de música se forma como generador de conocimiento, en la medida en que pueda contextualizar el conocimiento musical en el área artística, e interrelacionarla con la científica y la humanística. Esta dimensión enfatiza en la Música como sistema de conocimientos.
Una formación multidimensional abarca la dimensión del músico como SER PRODUCTIVO. La pedagogía musical debe incluir el desarrollo de habilidades profesionales, el entrenamiento permanente y el desempeño de alta calidad. Se impone desde este punto de vista la concepción de Música como profesión.
DIMENSIÓN TRANSVERSAL: La creación- investigación es fundamental como eje articulador de los diversos aspectos de una formación musical multidimensional, en cuanto es posibilitadora de la autoformación, transformación y gestión.
3. Concepto de competencias[2]:
Aún cuando la mesa no termina de concretar una definición unificada, se expone el siguiente aporte de la doctora Gisela De la Guardia como punto de partida de la discusión: La noción de competencia que subyace al Programa de Estudios Musicales de la Universidad Central es una noción ligada a la creatividad y la capacidad de autoformación, la competencia se presenta como un concepto integrador del conocimiento, la habilidad y la comprensión en un contexto creativo. Este punto de vista asume que todos los sujetos con intrínsecamente competentes y se asume igualmente que son activos y creativos por naturaleza en la construcción de sus significados y prácticas, lo cual implica un accionar del sujeto más autónomo y más comprometido en sus aprendizajes, y por lo tanto, en su desarrollo. Bajo este enfoque, se proponen competencias relacionadas con el desarrollo expresivo, sensible y creativo; el énfasis de las competencias se da, en este caso, en su posibilidad de orientar al estudiante en la construcción de su proyecto de autoformación, en cuanto consideramos que el componente meta cognitivo es el principal diferencial entre competencia y habilidad. No se trata sólo del saber hacer, sino de comprender los procesos y apropiarse de las estrategias que llevan al saber hacer, de reinventar permanentemente el saber hacer, de ser creativo en la construcción de los propios significados y prácticas.
4. Competencias para la formación de los profesionales del arte en Colombia:
Toda vez que en el contexto de la posmodernidad, el profesional de las artes no puede estar restringido a una labor técnica especializada, porque su función debe responder a necesidades socioculturales, porque los límites entre las actividades artísticas siguen difuminándose permanentemente, porque el artista ha de liberarse creativamente de métodos restrictivos, porque el futuro de la tecnología prevé el desplazamiento de los procedimientos y actividades tecnificadas - como se empezó a notar con la cámara fotográfica y el sintetizador, haciendo mover al artista hacia su campo de desempeño más justo: mirar la humanidad, ayudarla a mejorar. (Por algo nos desempeñamos en áreas humanísticas) -. Es entonces claro que no se hace indispensable determinar competencias específicas en el manejo de técnicas, las cuales, si cada academia las considera pertinentes, podrá promover y evaluar en su propia escuela.
Aquí se presentan las competencias que la mesa considera apropiadas de ser desarrolladas y evaluadas de manera general entre todos los programas de artes del País, entre otras:
· Capacidad para diseñar, difundir y defender proyectos socioculturales.
· Conocimientos de cultura general y de historia del arte.
· Capacidad de comunicación oral y escrita, comprensión lectora.
· Capacidad para defender y argumentar su producción artística
· Comprensión de la estética y de obras artísticas.
· Capacidad para la valoración y simbolización.
· Capacidad creativa.
· Capacidad de investigación.
· Capacidad crítica y autocrítica.
· Capacidad pedagógica.
· Capacidad para el trabajo interdisciplinario.
· Capacidad de comunicación en un segundo idioma.
· Habilidades en el uso de las TIC`s.
· Habilidad para el emprendimiento.
5. Evaluación de las competencias:
La evaluación de la formación por competencias no consiste en medir la cantidad de información retenida – memorización - sobre temas y contenidos estudiados, que son los que se evidencian con cuestionarios para reconocer, identificar, relacionar, nombrar, clasificar, etc.´
Con la evaluación de la formación por competencias se debe poder conocer si el estudiante sabe “poner en acción” los conocimientos, capacidades y habilidades adquiridas durante su formación, competencias que se plantearon desde un currículo para atender un contexto específico.
La mesa considera que las competencias sí pueden ser evaluables, pero no con preguntas cerradas de selección múltiple; como alternativa se proponen evaluaciones en las que se puedan redactar ensayos, formular proyectos, propuestas de investigación – creación, defensas argumentadas escritas, comprensión lectora, uso de TIC’s, aplicación de metodologías cualitativas para la indagación del medio, la divulgación y el desarrollo socio-cultural.
Nota: Este documento también incluye los aportes personales de la profesora Diana Marcela Acero.
[1] (Asprilla, de la Guardia, libro HACIA UN MOELO ALTERNATIVO PARA LA FORMACIÓN MUSICAL, Editorial Universidad Central, 2009, Bogotá, Colombia).
[2] (Asprilla, de la Guardia, libro HACIA UN MOELO ALTERNATIVO PARA LA FORMACIÓN MUSICAL, Editorial Universidad Central, 2009, Bogotá, Colombia).
FORMACIÓN Y EVALUACIÓN DE LAS COMPETENCIAS EN ARTES
Manizales, 18 y 19 de agosto de 2011
Universidad de Caldas
TEMA: COMPETENCIAS EN ARTES: SU RELACIÓN CON LOS CURRÍCULOS Y LA EVALUACIÓN.
MESA # 1: Moderadora: Gisela de la Guardia
Relator: Antonio Stalin García
El diseño de todo currículo implica el reconocimiento de un contexto específico para poder determinar las necesidades de formación profesional para ese medio; estos requerimientos son presentados a manera de perfiles, una vez definidos los perfiles específicos, se pueden establecer las competencias que debe desarrollar un futuro profesional para desempeñarse adecuadamente en su contexto particular, y finalmente se formula la manera de evaluar la formación en función del medio. Con esta orientación, la mesa número uno presenta sus conclusiones a partir del siguiente hilo conductor:
1. Planteamiento sobre cómo vemos al futuro profesional de las artes en Colombia, acorde al contexto.
2. Definición de las dimensiones del SER, para nuestro profesional.
3. Adopción de un concepto propio de competencias (en construcción)
4. Aproximación a las posibles competencias genéricas para los diferentes programas de formación en artes.
5. Propuesta de evaluación de las competencias.
1. El futuro profesional del arte en Colombia:
Esta mesa no perfila un profesional del arte ensimismado, ni romántico, ni un “ser especial” abstraído del medio, ni encerrado en talleres o cubículos; al contrario, se plantea un futuro profesional del arte en Colombia con una clara función socio–cultural, consciente de su realidad, agente artístico y autónomo, capaz de generar y vender proyectos de impacto social, de defender sus proyectos artísticos y culturales, que comprende y aplica la teoría, conceptualizando sus obras y proyectos, hábil en la creación de público.
Nuestro futuro profesional del arte es un ser transformador de la sociedad: histórico-historizador-historizante, toda vez que reconoce críticamente su historia y la reconstruye, aportando en la modificación de su medio al cambiar esquemas mentales en las comunidades, modificando así su propio hábitat, su entorno, su contexto. Para esto debe desarrollar habilidades para reconocer y comprender su medio (investigación), así como para simbolizarlo (creación) y darlo a conocer (pedagogía), ampliando el panorama de la sociedad que espera impactar.
2. Dimensiones del ser[1]:
A su vez, es necesario proyectar la educación musical a una formación humana multidimensional, pensada no sólo para el hombre integral, con un desarrollo armónico de todas sus facultades, sino para el ser humano multidimensional, como ser físico, cognitivo, afectivo, social, espiritual, creativo. El concepto de multidimensionalidad nos permite ubicar al ser humano en distintos ámbitos en los cuales actúa e interactúa.
El músico es un SER SOCIAL…El arte en general constituye un producto histórico en permanente cambio; se derivan de esta reflexión propósitos pedagógicos como el de formar músicos con compromiso y actitud crítica frente a las responsabilidades sociales. Prevalece en este sentido la concepción de Música como forma de conciencia social.
El músico es un SER CULTURAL por excelencia, en cuanto es portador, re-creador y/o creador de cultura; desde esta segunda perspectiva, el estudiante de música requiere la apropiación de un lenguaje expresivo, el desarrollo sensible y creativo y el fortalecimiento de la identidad cultural nacional y latinoamericana desde un contexto universal. Predomina aquí la concepción de Música como lenguaje expresivo.
Un tercer aspecto de la multidimensionalidad nos permite visualizar al músico como SER SENSORIO-MOTRIZ…en efecto, la formación del músico conlleva desarrollo auditivo, de habilidades, coordinación sensorio-motriz y, en general, apropiación de procedimientos y recursos eficaces de expresión artística. En este aspecto, se resalta el carácter de la Música como conjunto de habilidades perceptivas y técnicas.
El músico es un SER COGNITIVO. El estudiante de música se forma como generador de conocimiento, en la medida en que pueda contextualizar el conocimiento musical en el área artística, e interrelacionarla con la científica y la humanística. Esta dimensión enfatiza en la Música como sistema de conocimientos.
Una formación multidimensional abarca la dimensión del músico como SER PRODUCTIVO. La pedagogía musical debe incluir el desarrollo de habilidades profesionales, el entrenamiento permanente y el desempeño de alta calidad. Se impone desde este punto de vista la concepción de Música como profesión.
DIMENSIÓN TRANSVERSAL: La creación- investigación es fundamental como eje articulador de los diversos aspectos de una formación musical multidimensional, en cuanto es posibilitadora de la autoformación, transformación y gestión.
3. Concepto de competencias[2]:
Aún cuando la mesa no termina de concretar una definición unificada, se expone el siguiente aporte de la doctora Gisela De la Guardia como punto de partida de la discusión: La noción de competencia que subyace al Programa de Estudios Musicales de la Universidad Central es una noción ligada a la creatividad y la capacidad de autoformación, la competencia se presenta como un concepto integrador del conocimiento, la habilidad y la comprensión en un contexto creativo. Este punto de vista asume que todos los sujetos con intrínsecamente competentes y se asume igualmente que son activos y creativos por naturaleza en la construcción de sus significados y prácticas, lo cual implica un accionar del sujeto más autónomo y más comprometido en sus aprendizajes, y por lo tanto, en su desarrollo. Bajo este enfoque, se proponen competencias relacionadas con el desarrollo expresivo, sensible y creativo; el énfasis de las competencias se da, en este caso, en su posibilidad de orientar al estudiante en la construcción de su proyecto de autoformación, en cuanto consideramos que el componente meta cognitivo es el principal diferencial entre competencia y habilidad. No se trata sólo del saber hacer, sino de comprender los procesos y apropiarse de las estrategias que llevan al saber hacer, de reinventar permanentemente el saber hacer, de ser creativo en la construcción de los propios significados y prácticas.
4. Competencias para la formación de los profesionales del arte en Colombia:
Toda vez que en el contexto de la posmodernidad, el profesional de las artes no puede estar restringido a una labor técnica especializada, porque su función debe responder a necesidades socioculturales, porque los límites entre las actividades artísticas siguen difuminándose permanentemente, porque el artista ha de liberarse creativamente de métodos restrictivos, porque el futuro de la tecnología prevé el desplazamiento de los procedimientos y actividades tecnificadas - como se empezó a notar con la cámara fotográfica y el sintetizador, haciendo mover al artista hacia su campo de desempeño más justo: mirar la humanidad, ayudarla a mejorar. (Por algo nos desempeñamos en áreas humanísticas) -. Es entonces claro que no se hace indispensable determinar competencias específicas en el manejo de técnicas, las cuales, si cada academia las considera pertinentes, podrá promover y evaluar en su propia escuela.
Aquí se presentan las competencias que la mesa considera apropiadas de ser desarrolladas y evaluadas de manera general entre todos los programas de artes del País, entre otras:
· Capacidad para diseñar, difundir y defender proyectos socioculturales.
· Conocimientos de cultura general y de historia del arte.
· Capacidad de comunicación oral y escrita, comprensión lectora.
· Capacidad para defender y argumentar su producción artística
· Comprensión de la estética y de obras artísticas.
· Capacidad para la valoración y simbolización.
· Capacidad creativa.
· Capacidad de investigación.
· Capacidad crítica y autocrítica.
· Capacidad pedagógica.
· Capacidad para el trabajo interdisciplinario.
· Capacidad de comunicación en un segundo idioma.
· Habilidades en el uso de las TIC`s.
· Habilidad para el emprendimiento.
5. Evaluación de las competencias:
La evaluación de la formación por competencias no consiste en medir la cantidad de información retenida – memorización - sobre temas y contenidos estudiados, que son los que se evidencian con cuestionarios para reconocer, identificar, relacionar, nombrar, clasificar, etc.´
Con la evaluación de la formación por competencias se debe poder conocer si el estudiante sabe “poner en acción” los conocimientos, capacidades y habilidades adquiridas durante su formación, competencias que se plantearon desde un currículo para atender un contexto específico.
La mesa considera que las competencias sí pueden ser evaluables, pero no con preguntas cerradas de selección múltiple; como alternativa se proponen evaluaciones en las que se puedan redactar ensayos, formular proyectos, propuestas de investigación – creación, defensas argumentadas escritas, comprensión lectora, uso de TIC’s, aplicación de metodologías cualitativas para la indagación del medio, la divulgación y el desarrollo socio-cultural.
Nota: Este documento también incluye los aportes personales de la profesora Diana Marcela Acero.
[1] (Asprilla, de la Guardia, libro HACIA UN MOELO ALTERNATIVO PARA LA FORMACIÓN MUSICAL, Editorial Universidad Central, 2009, Bogotá, Colombia).
[2] (Asprilla, de la Guardia, libro HACIA UN MOELO ALTERNATIVO PARA LA FORMACIÓN MUSICAL, Editorial Universidad Central, 2009, Bogotá, Colombia).
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